martes, 6 de julio de 2010

Horacio Castillo

(Ensenada, 28 de mayo 1934 -
La Plata, 5 de julio de 2010)

LA PLATA.- Falleció ayer, a los 76 años, el reconocido poeta Horacio Castillo. Escritor, crítico, ensayista, traductor, abogado y miembro de número de la Academia Argentina de Letras y correspondiente de la Real Academia Española, estuvo marcado por el mundo y las letras griegas.
Opinaba que los occidentales han buscado el misterio en la oscuridad, mientras que los griegos lo han buscado en la luz: "Pertenezco, culturalmente, al mundo occidental de lo oscuro, y la frecuentación del mundo griego, empezando por su luminosa lengua, me ha permitido abrir una brecha y experimentar la transparencia, que hace visible lo esencial".
Comenzó a publicar sus poemas a principio de los 70. Su primer libro fue Descripción (1971), lo siguieron: Materia acre (1974), Tuerto rey (1982), Alaska (1993), Los gatos de la Acrópolis (1998), Cendra (2000), Música de la víctima y otros poemas (2003) y Mandala (2005). Este última cierra su período lírico, que fue reunido en varios volúmenes, entre ellos: La casa del ahorcado (1974-1999) y Por un poco más de luz (1974-2005).
Sus obras fueron traducidas al francés, inglés, portugués e italiano. Nacido en Ensenada, recordado por su serenidad, de rasgos marcados y palabra clara, aseguraba que la poesía es el instrumento de lo que nos excede. "La poesía es una forma de percepción de lo indecible, del misterio de la vida o, si no resulta demasiado pretencioso, de lo que se llama filosóficamente el ser".
Conoció a temprana edad a Ricardo Rojas y en Chile, a Pablo Neruda. En España se relacionó con Vicente Aleixandre. Y mantuvo correspondencia con el poeta griego y premio Nobel de Literatura (1979) Odysseas Elytis, de quien tradujo varios libros al castellano.
Entre sus traducciones de poesía griega figuran Epigramas de Calímaco (1979); Poemas de Odysseas Elytis (1982); María la Nube de Odysseas Elytis , en colaboración con Nina Alghelidis (1986); Romiosini y otros poemas , de Yannis Ritsos (1988), y Poesía griega moderna (1997).
En 2001 fue declarado ciudadano ilustre de La Plata y su obra obtuvo diversos reconocimientos, entre ellos el Premio Konex-Diploma al Mérito (1993) y el Primer Premio Fondo Nacional de las Artes por traducción literaria (1988).

Jesús Cornejo- De la corresponsalía de La Plata -para Lanacion.com
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ANDREW MARVELL A SU TÍMIDA AMADA

Si tuviéramos tiempo suficiente nos sentaríamos, tú
Donde moras, junto al río del Paraíso,
Y yo a orillas del Ganges donde lavo
Mis llagas, a esperar el día de la Consumación.
Porque el que ama desde antes del Diluvio
Bien puede ser rehusado hasta la Conversión de los Judíos,
Mientras hablamos treinta años sobre la Naturaleza de los Ángeles,
Cincuenta siglos sobre la Virtud y el Honor,
Cien milenios sobre la Oportunidad y otras máscaras del Deseo y la Pasión.
Pero siempre escucho chirriar a mis espaldas
El Carro del Tiempo y veo más allá de nosotros
Desiertos de Vasta Eternidad, la Patria del Gusano que,
Más feliz que yo, no tan fiel acaso, desgarrará
La Sutil Membrana que separa el Cielo de la Tierra.
¿Qué dirá entonces, allá arriba, tu Alma,
Contemplando semejante espectáculo? ¿Pensará
Que falta todavía la Resurrección? ¿Entenderá
La Enemiga de la Carne que nada existe si no puede gozarse?
Guárdate, si quieres, para el Polvo, para las Bodas de la Nada.
La Tumba es un lugar angosto y privado
Pero creo que nadie allí se abraza.

De “Cendra”


ARRIBA Y ABAJO

A Hölderlin

Arriba nada ha cambiado en todos estos años:
la luna sobre el álamo,
la cresta de los techos,
el altillo donde el señor Scardanelli
reverencia cada día a sus huéspedes.

Abajo crecieron y tuvieron hijos,
van y vienen por vituallas y noticias,
o vuelven como ahora de enterrar algún muerto
y saludan de paso al carpintero vecino
que tiene como inquilino a un dios.


EL VIEJO DE LA ALDEA

Miró los campos arrasados, pájaros que emigraban al oeste,
miró un árbol creciendo hacia el fondo de la tierra,
miró los ojos de un perro,
miró un niño,
orinó contra el sol.

De “Materia acre”
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“Hay poetas cuya obra no puede leerse desvinculada de la existencia que le ha dado origen. El título con el que Ungaretti reunió toda su poesía, Vita d’un uomo, es emblemático de este tipo de autores. Existen otros, sin embargo, cuyas creaciones responden más bien al postulado que T. S. Eliot formulara en su conocido ensayo La tradición y el talento individual: “mientras más perfecto sea el artista, mayor será la separación que se percibe en él entre el hombre que sufre y la mente que crea, más perfectamente elaborará la mente y transmutará las pasiones que componen su materia”. El “progreso de un artista”, entonces, dirá el autor de La Tierra Baldía, consiste en “un continuo sacrificio de sí mismo, una ininterrumpida extinción de la personalidad”. (The Sacred Wood, 1920).
No conozco una obra en nuestra poesía que cumpla mejor que la de Castillo este ascético programa artístico. La ascesis, quede bien claro, no consiste aquí en un alejamiento de lo que constituye la experiencia humana, sino en un proceso de decantación y transfiguración de esa materia de vida.”

De “El ojo núbil de la noche. Lectura de la poesía de Horacio Castillo” por Pablo Anadón (prólogo a la Antología “La Casa del Ahorcado” de Horacio Castillo, Buenos Aires, Colihue, 1999)

GNOSIS

De pronto se abre un ojo nuevo en la frente,
otro ojo en la nuca, sendos ojos en los parietales,
un ojo en la espalda, otro en el abdomen,
un ojo en la planta del pie.
Y todo se hace claro, obvio por fin:
la solapada materia del mundo,
la perversidad de lo real.

De “Tuerto Rey”
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En el ensayo «Horacio Castillo: '-Muele, molino, muele'» la escritora Lucila Févola, dice: "[...] Hay, singularmente, en los poemas de Castillo, lo que se podría denominar una verdadera orquestación, una partitura diferente en cada texto: la que surge de su asunto, como un todo, por la que cada poema quiere manifestarse como una experiencia diferente. [...] Esta estructura musical, que incluye la maravilla, lo numinoso, es un decir trágico en esencia. Eminentemente coral, se halla enraizado tanto en la exuberancia vital de la mitología griega como en el ascetismo cristiano. También aquí los tonos forman sus propias estructuras: un tono general se aviene a determinada clave musical en cada poema y, a partir de ella, tonos, más altos o más bajos, que se dicen entre sí. Son voces que se hablan y hablan, en otra instancia. Múltiples ritmos se oponen o se repiten o se corresponden, siempre diciéndose, cada poema es en sí mismo y, entonces, le dice al lector, para que él se diga.
"Se constituyen, de este modo, grupos conceptuales que operan, simultáneamente, con una estrema emotividad. Preguntas que se contestan por el empleo frecuente de paralelismos sintácticos, a modo de reiteraciones obsesivas, las cuales, por supuesto, también devienen rítmicas, musicales. Así, aparecen aliteraciones, onomatopeyas, estructuras anafóricas, sonoras, estribillos, contrapuntos. Elementos que sostienen un halo poético, es decir, un más allá de lo racional, pues al dejar que traspasen el miserable "yo", se van imponiendo. Entonces, lo lírico queda fundido con lo "narrativo", ya no narrativo en sí, sin fisuras. Esta integración, esa totalidad que es el poema ha dado paso a un advenimiento y hay que dejarlo ser, sin atributos. Esto lo logra un extremo rigor previo: un nuevo saber ha traspasado el "yo" del poeta, lo ha convertido en el "yo mítico", el de nuestra especie, ars combinatoria capaz de manifestarse como energía trágica; finalmente, rotunda energía vital."

De la revista "Tamaño Oficio" nº 31, Buenos Aires, noviembre de 2007.
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OMPHALOS

Toma una piedra —dijo el mensajero— y marca el centro del mundo.
Pregunté de puerta en puerta, de plaza en plaza, de ciudad en ciudad,
pero nadie sabía responder. Y seguí a tientas el camino,
perdiendo a veces el rumbo, volviéndolo a encontrar,
confiado solamente en las palabras del mensajero:
Toma una piedra y marca el centro del mundo.
Más de una vez estuve a punto de renunciar,
de echarme para siempre junto al sueño de los padres,
pero de pronto el corazón comenzaba a saltar dentro del pecho,
venían a mi boca palabras de una lengua desconocida,
y apresurando el paso exclamaba: Antes de que se vaya la estrella.
Así llegué a una tierra donde lo primero que vi
fue un hombre que había hecho un agujero en una tumba
y echando agua fresca, repetía: Bebe, hijo mío.
Después vi una multitud que excavaba el lugar
y sacando los huesos de los muertos los llevaba en un carro,
delante del cual iba una mujer arrojando piedras al sol
y gritando: Ocúltate, para que la muerte no encuentre el camino.
También vi un pájaro que había salido de un pozo
y estaba sobre el brocal, junto al cual las mujeres
se habían congregado para interrogarlo:
¿Qué has visto allá abajo? —decían. Y el pájaro contestaba:
He visto hombres rapados, muchachas despeinadas,
niñas mordiendo la manzana oscura de la nada.
Entonces las mujeres se asomaban a la boca del pozo
y arrojaban, gimiendo, grandes ramos de albahaca.
Había allí un árbol gigantesco, un tronco petrificado
junto al cual las muchachas llenaban de lana las almohadas
y colchones, y trenzando los cabellos de la novia, cantaban:
"Oh mi blanco algodonero, nadie te arrebatará,
y nuestro patio tendrá gracia, nuestra casa luz."
Los hombres bailaban gravemente en círculo
y el que llevaba la ronda, golpeando el suelo con el pie,
cantaba: "Esta es la tierra que nos comerá,
esta es la tierra que come niños, flores y muchachas."
Llegué junto al árbol y bailé con aquellos hombres,
tomados del hombro bailamos toda la noche,
hasta que mi boca empezó a balbucear una lengua desconocida
y volví a oír la voz del mensajero:
Toma una piedra y marca el centro del mundo.
Tomé una piedra y la puse junto al árbol
y la piedra se llenó de hojas, el árbol de sol.

De "Alaska"

Ciclo Extranjera a la intemperie












Extranjera a la intemperie te invita a su ciclo literario


LEERÁN LOS POETAS

Estela Barrenechea
Cristina Berbari
Marión Berguenfeld
Elizabet Cincotta
Ramón Fanelli
Graciela Licciardi

Rolando Revagliatti


PRESENTACIÓN DEL LIBRO "CIELOS PARALELOS", DE DANIEL ARIAS

RIFA DE LIBROS


Coordinan: Susana Cattaneo y Susana Fernández Sachaos

LUNES 12 DE JULIO EN LA CASONA DEL TEATRO
CORRIENTES 1975 A LAS 20 HS.
EN PUNTO.

viernes, 18 de junio de 2010

José Saramago

(Azinhaga, Santarém, Portugal, 16 de noviembre de 1922 - Tías, Lanzarote, Islas Canarias, España, 18 de junio de 2010)

[...] Fernando Pessoa subió la escalera con precaución, llamó a la puerta de la manera acordada, no nos sorprenda tanta prudencia, pensemos qué escándalo si un tropezón violento hiciera que una vecina se asomara al descansillo, gritando, Socorro, un ladrón, pobre Fernando Pessoa, ladrón él, a quien nada queda, ni vida siquiera. Ricardo Reis estaba en el despacho intentando componer unos versos, había escrito, No vemos a las parcas acabarnos, olvidémoslas, pues, como si no existieran, en el silencio de la casa se oyó golpear discretamente a la puerta, supo en seguida quién era, fue a abrir, Dichosos los ojos que le ven, dónde se había metido, las palabras, realmente, son el diablo, éstas de Ricardo Reis sólo serían propias de una charla entre vivo y vivo, en este caso parecen expresión de un humor macabro, de atroz mal gusto, Dónde se había metido, cuando él sabe, y nosotros también, de dónde viene Fernando Pessoa, de aquella rústica casilla de Prazeres donde ni siquiera está solo, también vive allí la feroz abuela Dionisia, que le toma cuenta por menudo de entradas y salidas, Anduve por ahí, suele responderle el nieto, secamente, como responde ahora a Ricardo Reis, pero sin la menor sequedad, éstas son las mejores palabras, las que nada dicen. Fernando Pessoa se sentó en la butaca con movimiento fatigado, se llevó la mano a la frente como intentando calmar un dolor o apartar una nube, luego los dedos descendieron recorriendo el rostro, errando indecisos sobre los ojos, distendiendo las comisuras de la boca, bajando las puntas del bigote, tanteando la barbilla flaca, gestos que parecen querer recomponer sus facciones, restituirlas a sus lugares de nacimiento, rehace el dibujo, pero el artista ha cogido la goma en vez del lápiz, por donde pasó lo dejó todo borrado, un lado de la cara perdió el contorno, es natural, lleva ya seis meses muerto. Lo veo cada vez menos, se quejó Ricardo Reis, Ya se lo dije el primer día, con el paso del tiempo me voy olvidando, aun ahora, ahí, en Calhariz, tuve que hace un esfuerzo para encontrar el camino de su casa, No es difícil, bastaba con acordarse de Adamastor, Si pensara en Adamastor, más confuso quedaría, empezaría a pensar que estaba en Durban, que tenía ocho años, y entonces me sentiría dos veces perdido, en el espacio y en la hora, en el tiempo y en el lugar, Venga más veces, será la manera de mantener fresco el recuerdo, Hoy lo que me ayudó fue un rastro de cebolla, Un rastro de cebolla, Realmente, un rastro de cebolla, su amigo Víctor parece que no se ha cansado aún de vigilarlo, Pero eso es absurdo, Usted sabrá, La policía debe de tener poco que hacer para perder el tiempo así con quien no tiene culpas ni se dispone a tenerlas, Es difícil imaginar lo que ocurre en el alma de un policía, probablemente le causó usted buena impresión, le gustaría ser su amigo, pero comprende que viven en mundo diferentes, usted en el de los elegidos, él en el de los réprobos, por eso se contenta con pasar las horas muertas mirando a su ventana, a ver si hay luz, como un enamorado, Ríase si le place, No puede imaginarse lo triste que hay que estar para reírse así, Lo que me irrita es la vigilancia que nada justifica, Que nada justifica es una manera de decir demasiado expedita, no creo que usted encuentre normal que le visite una persona que viene del más allá, A usted no lo pueden ver, De acuerdo, querido Reis, de acuerdo, hay ocasiones en las que un muerto no tiene paciencia para volverse invisible, otras es energía lo que le falta, sin contar con que hay ojos de vivos capaces de ver hasta lo que no se ve, No será ese el caso de Víctor, Quizá, aunque admitirá usted que no se podría conceder don y virtud mayor a un policía, a su lado hasta Argos de los mil ojos sería un infeliz miope. Ricardo Reis cogió la hoja de papel en que había estado escribiendo, Tengo aquí unos versos, no sé que voy a sacar de ellos, Lea, lea, Es sólo el principio, o quizá lo empiece de otro modo, Lea, No vemos a las parcas acabarnos, olvidémoslas, pues, como si no existieran, [...] Reis, sus odas son, por así decirlo, una poetización del orden, Nunca las vi yo de esa manera, Pues son así, la agitación de los hombres es siempre vana, los dioses son sabios e indiferentes, viven y se extinguen en el mismo orden que crearon, y todo lo demás es paño de la misma pieza, por encima de los dioses está el destino, El destino es el orden supremo, orden al que los dioses aspiran, Y los hombres, cuál es el papel de los hombres, Perturbar el orden, corregir el destino, Para mejorarlo, Para mejorarlo o para empeorarlo, es igual, lo que hay que hacer es impedir que el destino sea destino, Me recuerda usted a Lidia, también habla muchas veces del destino, pero dice otras cosas, Del destino, desgraciadamente, se puede decir todo, Estábamos hablando de Ferro, Ferro es tonto, está convencido de que Salazar es el destino portugués, El mesías, Ni siquiera eso, el párroco que nos bautiza, nos confirma, que nos casa y nos da la extremaunción, En nombre del orden, Exactamente, en nombre del orden, Por lo que recuerdo, usted, en vida, era menos subversivo, Cuando uno llega a muerto ve la vida de otra manera, y, con esta decisiva e incontrovertible frase, me despido, incontrovertible digo porque, estando usted vivo, nada puede oponer, Por qué no pasa aquí la noche, ya se lo dije el otro día, No es bueno para los muertos habituarse a vivir con los vivos, y tampoco sería bueno para los vivos atollarse de muertos, La humanidad se compone de unos y otros, Es verdad, pero si así fuera de manera tan completa, usted no me tendría aquí a mí solo, tendría también al juez de casación y al resto de la familia, Y cómo sabe usted que aquí vivió un juez de casación, no recuerdo habérselo dicho, Fue Víctor, Qué Víctor, el mío, No, uno que ya murió, pero que tiene también la costumbre de meterse en la vida de los otros, ni la muerte lo curó de esa manía, Huele a cebolla, Huele, pero poco, va perdiendo el hedor a medida que pasa el tiempo, Adiós, Fernando, Adiós, Ricardo.

El año de la muerte de Ricardo Reis, O Ano da Morte de Ricardo Reis, Buenos Aires, Suma de Letras, 2003, traducción de Basilio Losada.

viernes, 11 de junio de 2010

"Ensayo general" de Alina Diaconú


BORGES Y LAS MUÑECAS RUSAS

Dice la leyenda que en el siglo XIX un poderoso señor ruso llamado Alexei Manontov hizo llevar a Moscú una figura de porcelana, proveniente de la isla de Honshú, Japón, para regalársela a su amada.
La figura que representaba a un monje budista, se abría, y adentro había otra figura idéntica, más pequeña.
Tanto gustó esa pieza, que Manontov se la mostró a un artesano ruso y éste, inspirado por la porcelana japonesa, talló en madera de tilo la figura de una aldeana rusa, más ocho figuras idénticas, cada vez más pequeñas, que cabían dentro de la otra, al abrirse todas por la mitad.
Estamos hablando del artesano Vasili Zvezdochkin y de lo que luego serían mundialmente conocidas como las “Matrioshkas”, las muñecas rusas. Ellas representan una suerte de maternidad folklórica rusa, donde esta mujeres-caja, vestidas con el famoso “sarafan” están pintadas con brillantes colores y adornadas con flores, pájaros y estrellas. Cada “matrioshka” es original e irrepetible. Ellas circulan hoy por el planeta, talladas en madera de tilo o abedul, con sus diseños “aggiornados”, llevando siempre esa singularidad de forma y contenido, esos múltiples “secretos” que albergan.
¿Por qué hablamos de la “matrioshka”? Porque, al cumplirse 60 años de la aparición del célebre libro “Ficciones”, se nos hace imperioso asociar la obra de Borges en general, y esas historias en particular, en su construcción, a estas muñecas que se abren a otros muñecas, como los cuentos que contienen otros cuentos, como los poemas que contienen otros poemas.
Así están estructuradas muchas, muchísimas piezas literarias de Borges. Son cuentos de otros cuentos, que a su vez derivan en otros, voces que se multiplican a medida que uno se adentra en el texto.
En Borges es muy frecuente la alusión de un narrador a otras narraciones, de un nombre a otros nombres, de una acción a otra acción. Secretamente se va abriendo su texto, como una “Matrioshka”. Secretamente vamos entrando en el interior y allí se generan cada vez más implicancias, más espejos, más laberintos, más sueños, más desdoblamientos, más juegos con el infinito, uno dentro del otro, hasta llegar a la síntesis, a la muñeca más pequeña, tan pequeña que quizás ya sea invisible: nuestra esencia.
El pensamiento de Borges es un pensamiento metafísico.
La Metafísica fue definida por primera vez por Andrónico de Rodas. Y la conocemos fundamentalmente por Aristóteles, que la consideró “la ciencia primera” y le dedicó un libro, donde dividió a la Metafísica en tres partes: la Ontología que estudia el ser, la Teología que estudia a Dios y la Gnoseología que estudia el conocimiento.
Sabemos, entonces, que la Metafísica es esa parte de la Filosofía que se ocupa del ser. Que estudia el ser como tal, sus causas, sus principios, que contempla sus propiedades.
Se denomina “meta-física”, porque va más allá de lo que puede percibirse con nuestros cinco sentidos. Se ocupa de lo que está más allá de lo que experimentamos en los planos sólido, líquido y gaseoso que conforman el mundo físico.
La Metafísica, según Santo Tomás contempla las causas primeras.
Para Kant ella es el estudio del Todo y, en su opinión, se confunde con la Ontología.
La Metafísica es el fundamento de prácticamente todas las filosofías, de todas las religiones y de todas las corrientes de pensamiento.
En gran parte de los planteos de Borges, para no decir en casi todos, aparece el interrogante metafísico, acorde a su agnosticismo. Son preguntas, perplejidades, que aceptan el ingrediente mágico, considerándolo real, pero incognoscible por parte del ser humano y de las limitaciones de su mente.
Por eso Borges es tan complejo. Porque, como decía Vladimir Nabokov, “ningún escritor de talla es sencillo”.
Vemos entonces que igual que en las muñecas rusas, Borges abre y se abre al misterio, más y más y cada vez se encuentra con más misterio, que a su vez engendra otro misterio. Pero al introducirse más y más en el enigma, se dirige hacia el núcleo de la existencia, hacia la semilla, que es el ser en sí.
Cuenta Borges en “El jardín de senderos que se bifurcan” del libro “Ficciones”:
“Ts’ui Pen creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos; —sigue Borges— en algunos, existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos. En éste, que un favorable azar me depara, usted ha llegado a mi casa; en otro, usted, al atravesar el jardín, me ha encontrado muerto; en otro, yo digo estas mismas palabras, pero soy un error, un fantasma”.
Esta es la red creciente o decreciente de las Matrioshkas, según se las vaya abriendo o cerrando, según se las haga aparecer o desaparecer una dentro de la otra.
Y vamos a concluir este paralelo entre el mecanismo ficcional borgeano y la subdivisión o progresión de las muñecas rusas, con la estrofa primera y la última de ese poema tan conocido, y sumamente paradigmático de Borges en este sentido, que se llama “Ajedrez”, y que dice:

En su grave rincón, los jugadores
Rigen las lentas piezas. El tablero
Los demora hasta el alba en su severo
Ámbito en que se odian dos colores.

(...)

También el jugador es prisionero
(La sentencia es de Omar) de otro tablero
De negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueños y agonías?

En la idea de Borges, como en el juego de las muñecas rusas, siempre hay algo detrás, algo o alguien detrás de la pieza de ajedrez, de la mano del jugador, del jugador y de Dios mismo.
Ese es el misterio, la pregunta que Borges formula en este poema y en prácticamente toda su obra. Y este es el interrogante mayúsculo, el que quizás todos nos formulemos. Y que se llama Metafísica.

De “Ensayo General”. Reflexiones sobre la Literatura, Borges, los Mitos, los Maestros, las Pioneras, el Más allá. Buenos Aires, Fundación Internacional Jorge Luis Borges, 2009, 154 páginas.
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Alina Diaconú nació en Bucarest, Rumania. Es argentina naturalizada y reside en Buenos Aires desde 1959. Vivió durante algunos años en París. Es colaboradora del diario “La Nación” desde 1981 y del Suplemento Literario de “La Gaceta “ de Tucumán desde 1984. Varios de sus libros fueron traducidos al inglés, al francés y al rumano. Recibió numerosos premios y distinciones nacionales e internacionales (Faja de Honor de la SADE, 1979, Beca Fullbright, 1985, el Meridiano de Plata, 1990, la Medalla y el Diploma a la Excelencia, otorgados por el gobierno rumano por su difusión de la cultura de Rumana fuera de las fronteras, 2009). Integró el Consejo Editorial de la revista Proa, de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. Autora de novelas: La Señora, Buenas noches, profesor, Enamorada del muro, Cama de Ángeles, Los ojos azules, El penúltimo viaje, Los devorados, Una mujer secreta. Avatar se titula su novela más reciente (2009, Ediciones B.) Publicó un libro de cuentos: ¿Qué nos pasa, Nicolás?; notas y reflexiones: Calidoscopio, entrevistas a grandes escritores (Borges, Cioran, Girri, Ionesco, Sarduy). Es autora de dos libros de poesía: Intimidades del ser, 2005 y Poemas del silencio, 2007.

viernes, 7 de mayo de 2010

Cuéntame un cuento de Elsa Copati




I
(fragmento)

amor /
dicen que en algún lugar lejano / un viejo poeta
ciego / que hizo universos de bibliotecas
llora / por / bagdad / en / llamas
scheherezada lo reconoce y / al oído / le
cuenta nuevos cuentos / para paliar su dolor de
niño perdido entre neblinas


pobres todos / amor / entre hombresbombas que se
inmolan e inmolan a otros / víctimas y verdugos
temblor / miedo / escalofríos
/ un sol intenso ciega aún más la ceguera
/ no hay donde mirar
ni flores / ni agua / sólo arena y sol y sed
y un algo de música pop resonando / aún / en los oídos
ya basta / negro sol / astro indómito
que oscureces / la visión / astro
incandescente que deshollas nuestros cuerpos / amor
todo es una nada / en irak la tierra misma es nada
/ la nada es más profunda
descender a los infiernos / resucitar de entre los
muertos / los tantos muertos / tantos
darse cuenta / darse cuenta / darse cuenta
de /no haber sido sino
bombas / humanas / se /despedazan / y / nos / despedazan
luto / luto en las almas y en los vestidos de las
mujeres / y no hay dónde / amor / no
hay / el prodigio
de las noches estrelladas se ha desintegrado / solo
sólo / soledad / cerebros / mentes
/ irradian tenebrosas formas / calcina el sol / y
/ calcina el fuego en las calles
derrumbes / gritos / mujeres hombres niños huyen
hacia ninguna parte /y nosotros
los pobres / los anclados en el desierto / los
enviados por la gracia para / harapos
somos harapos chamuscados / y los ojos
esos ojos que odian / que saben / más
por eso estallan y hacen estallar todo / todo se ha
perdido en irak / pobre irak y pobres nosotros
¿y nebraska / amor? / todo era intenso azul / allá
/ sus noches
/ su música



amor
un poeta ciego de algún lugar lejano / está llorando / dicen la biblioteca cayó en pedazos / los libros son hoguera y él / su fantasma / se
pasea y llora
por su universo perdido / scheherezada le cuenta historias / para que su dolor se mitigue
pobres todos / amor ellos / nosotros / los suicidas que se inmolan e inmolan en nombre de lo superior / miedo / sudor fuego / sol intenso / ceguera / no
sed / llamas / más ceguera la piel reseca arde / el fragor nos desholla hierven nuestros ojos / odio / hastío / todo es nada / pero bagdad es nuestra y por salvarla estamos / cenizas humeantes cuerpos mutilados / restos / escombros ¿para qué? / ¿quiénes son y qué quieren? / irak se ha vuelto un vacío
darse cuenta / darse cuenta de despedazamiento / luto / luto
en las almas y en las harapientas ropas / y no hay qué
amor / ni dónde
¿recuerdas nuestra casa / amor / en bagdad? / todo era intenso azul allá y parecía eterno / ¿y el único? / ¿dónde está? / yacemos aquí / abandonados de su bondad / ¿todo debe ser
ira por? / huye / huye con los niños al desierto
aquí / inertes en bagdad / la maravillosa
trizas trizas trozos trozos / nada es en / el cielo
es una mancha oscura / sólo una mancha que nos
cobija / ¿oyes la música / amor?
¿nuestra música en la mezquita? / ¿has encontrado un
lugar dónde? / comen nuestros niños?
¿duermen todos? / yo no
amor / en la prisión de abu ghraib no hay lugar para el sueño / nos hemos desintegrado / los
salvadores / todo es un lamento / ni rezar por la gloria de / ni eso / sólo ignominia vejaciones / de quienes ni saben para / se ensañan / mancillan nuestros cuerpos / se mofan de nuestra / cultura / insomnio / dolor herrumbre del tiempo / oh irak por tu gloria perecemos / humillados y nuestras luchas / sunnitas / chiítas
matando / matándolos / muriendo / odio siempre / por qué tanto horror por
insomnio / páramo / amor

/scheherezada / qué haces / deja ya al poeta ciego
alúmbrame con tu voz
cuéntame un cuento para poder dormir


(Nota: En el original el texto no lleva barras sino espaciados que no son admitidos por el diseño del blog.)

Apreciada poeta Elsa Copati:
te escribo para agradecerte los buenos momentos de lectura que me provocó tu CUENTAME UN CUENTO, que tuviste la amabilidad de enviarme hace poco. Tengo la costumbre de hacer varias lecturas de un mismo libro antes de opinar cabalmente sobre él. Ciertamente tu poemario me ha gustado mucho, no sólo por el placer emocional -el primero que experimentamos ante una buena obra- sino también por lo que me permitieron apreciar de él, más detalladamente, las lecturas posteriores.
Me encontré nuevamente (te tengo leída, Copati) con un lenguaje bien trabajado -a buril, como decía hace décadas el hoy olvidado Vicente Barbieri- pero donde la metáfora y la imagen no son adornos inútiles, sino recursos atentos al eje mismo del sentido ofrecido por el autor. Son muy buenos los cortes de verso -algo que, siento decirlo, no abunda demasiado en nuestra poesía nacional, donde importan más los lobbies que el verdadero talento de los autores- así como la general destreza para hacer que las palabras lleguen a esas fronteras que, aparentemente, no pueden ser frecuentadas por el lenguaje, porque fuera de la poesía, ninguno de sus poderes parece ser suficiente siquiera para acercarse. En resumen, acceder a tu poesía, para un lector del género como yo, es siempre ocasión de festejo. No se da a menudo algo semejante y entonces comprenderás la alegría que siento al haber tenido la generosa oportunidad de leer CUENTAME UN CUENTO. Tu trabajo es genuino y sincero; tenés mucho para decir y ya sabés hace tiempo cómo hacerlo: te felicito por tu libro y te vuelvo a agradecer la oportunidad de su lectura.
Será para mí un placer seguir leyéndote, logro tras logro, que los va a tener siempre y muchos.
Luis Benítez
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He recibido con alegría tu libro "Cuéntame un cuento", envío que te agradezco sinceramente.
Lo he leído y releído con goce estético pero también con profundo dolor por su tema. Comulgamos absolutamente en el sentimiento por hechos reales horrorosos como los que trata tu poema. Al extremo de que mientras lo leía pensaba "esto lo he escrito yo". Esa sagrada palabra, "amor", que golpea y golpea a lo largo del texto, como el martillazo sobre el yunque de un "herrero armonioso", como el acorde repetido en una maravillosa sinfonía. ¿Alguna vez el hombre reparará en esa palabra y la consagrará? A propósito de la comunión de que te hablaba al principio, te adjunto, en retribución por tu envío, mi poema "Seguir viviendo" donde por ahí dice "si los hombres por fin se han dado cuenta". Y también te envío un poema que escribí hace muchos años, 1956, que no publiqué nunca, a raíz de otra infamia en otro pueblo por otros agresores. La historia continúa.
Gracias, Elsa. Tu libro es estupendo.

Osmar Luis Bondoni
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Elsa Copati- Buenos Aires-1943. Ha publicado: Poemas: Fugacidad del sol, Motivo para el junco y Poética de los escombros. Cuentos: Elige tu nombre, Travesías y Cuando uno es otro.
En 1992 y 1993 recibió los primeros premios en los géneros cuento y poesía convocados por "Gente de Letras".
Es autora de cinco obras de teatro. Otra pieza, El pacto, recibió el primer premio en concurso convocado por la Casa de Cultura de Versalles, en 2002.
En 2004 recibió mención por el cuento Versiones sobre Margot (concurso convocado por Baires Popular.
En 2009 publicó Andantes.
Seleccionada por el poeta Luis Benítez para su artículo "Poesía escrita por mujeres", revista Lea, año 4, nº 31.
Incluida en el Breve diccionario biográfico de autores argentinos, prologado por Silvana Castro y Pedro Orgambide.


martes, 27 de abril de 2010

Fundación Argentina para la Poesía

invita a la entrega de reconocimientos correspondientes a las actividades
realizadas durante el 2009

y a la presentación de Poesía argentina contemporánea Tomo I - Parte primera
(segunda edición) Prólogo de Fernando Sánchez Zinny

GRAN PREMIO DE HONOR
Héctor Miguel Ángeli


AL PEZ DE UNA PECERA

Por la irisada cuenca de tu vidrio
giras y giras la obsesión ceñida
del artificio glauco a que te obligan.

Un gajo de satén en tu ropaje.
Y el agua breve, la hierba desteñida
y unas piedras que siempre reconocen
el muelle de la casa y la memoria

de ultramarina bóveda incesante.
Te permiten así pez de pecera
y aún si juegas mal, no te despliegan.

Y sin embargo, mientras todo duerme
y unas pocas algas trae la luna
y mueven blandos buques las cortinas,
el mar que no posees te sustenta.

De “Animales en verso” (Vinciguerra, Buenos Aires, 2004)

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Rafael Felipe Oteriño


LO MÍNIMO

Tardamos años en comprender lo mínimo:
el golpe de la piedra en el agua,
la espuma desvaneciéndose en la orilla,
la hoja que se revela al trasluz
y así danza. Su abstracto jardín.
También en ellos está la mano de Dios:
más íntima, menos dolorosa, sin el peso
de guardar el abismo, libre
de su lección moral. Dios sabe por qué.

De “Lengua madre” (Nuevohacer, Buenos Aires, 1995)

Se referirán a la obra de los poetas Antonio Requeni y Rodolfo Modern

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Pluma de Plata

Trayectoria
Asociación de Poetas Argentinos (APOA)

Gente de Letras


Periodismo Cultural
Revista Proa


Amigos de la Fundación
Nina Thüler


Difusión de la poesía
Horacio Pagani


Sábado 1º de mayo a las 15ºº hs - Sala María Esther de Miguel
36ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires


La Rural - Predio Ferial de Buenos Aires - Av. Sarmiento 2704


miércoles, 14 de abril de 2010

Jornadas sobre "Lo oculto y lo maravilloso"


Los días 20 y 21 de abril se llevarán a cabo las Jornadas sobre
LO OCULTO Y LO MARAVILLOSO en la sede del Museo Roca,
Vicente López 2220
, con la coordinación de
Leonor Calvera, Susana Cattaneo y Adriana Gaspar.
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Día 20. Apertura a las 15 hs.
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Leonor Calvera - ¿Por qué?
René Lagos - Topografía de lo oculto y maravilloso
Susana Fernández Sachaos - La materia oculta de lo maravilloso
Liliana García Nudelman - Topografías invisibles
Mercedes Naviero - La maga
Paula Mones Ruiz - Acrobacias del silencio
Patricia Ortiz - Samsara
Liliana Díaz Mindurri - Dragones por la tarde
Juan Carlos Licastro - El terror cósmico en la poesía de H. P. Lovecraft
Arlette Neyens - Nada o lo maravilloso
Alba Estrella - Sombras de silencio
Liliana Varela - Mundos alternos
Presentación del libro de María del Carmen Suárez - Las gordas
Palabras a cargo de Leonor Calvera
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Día 21. A partir de las 15 hs.
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Adriana Gaspar - Poética de lo invisible
María Amelia Díaz - Lo oculto y lo maravilloso en la obra Bomarzo de Manuel Mujica Láinez
Cristina Pizarro - El mundo oculto de la infancia en tierras bajas de Hertha Miller
Yolí Fidanza - El maravilloso destino de la doncellita Kouka
Patricia Díaz Bialet - Agualava
Patricia Ortiz - Samsara
Marcos Abarza - De la atracción de lo vedado y el miedo a lo desconocido
Susana Dillon - Gualichos
Cristina Berbari - Bartleby, entre lo oculto y lo maravilloso
Patricia Pellegrini - Alma negra
Susana Cattaneo - De musgos y soles
Beatriz Schaefer Peña - Señales de lo oculto en lo maravilloso
Luis Calvo - Oscura celebración
Rita Paolucci - Poemas (en) cantados
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ENTRADA LIBRE Y GRATUITA